
Como se acercan fechas delicadas, en las que todas pensamos un poco más en las cosas que realmente importan, quería mostrar aquí todo mi apoyo y mi máximo respeto a mis compañeros y compañeras, los bomberos y bomberas forestales en la Comunidad de Madrid, y especialmente en los días que se acercan, extenderlo a sus familias.
Porque cuando las cámaras se van, la realidad se queda:
5 meses de huelga indefinida, aguantando juntos y en pie gracias a la caja de resistencia y recordándonos que se juegan la vida, especialmente en su protección de nuestro mundo rural y nuestra biodiversidad (el cambio climático no tiene piedad con nadie) por 1300 euros al mes.
Recordándonos también la importancia de los servicios públicos dignos y con condiciones justas que garanticen la protección de la vida a lo largo y ancho del territorio, así como advirtiéndonos sobre la pérdida ingente de Fondos Europeos que está suponiendo para las comunidades autónomas en nuestro país el abandono de las labores de prevención por hectárea.
Recordándonos que no hay sostenibilidad empresarial ni responsabilidad social corporativa sin derechos laborales como bien reconoce el Pacto Mundial de Naciones Unidas y que el ODS 8 de empleo decente está en el centro de la Agenda 2030.
Este 11 de diciembre vuelven a recordarnos el significado real de poner en el centro la vida:
ante empresas con beneficios que no dejan de crecer y cuyos accionistas son entidades públicas y ante clientes públicos que niegan los inviernos para abaratar las primaveras, lo primero será siempre la dignidad y la protección de quienes hacen esos beneficios posibles: las personas trabajadoras.
De modo que toda mi solidaridad. Pero también la tuya.
CAJA DE RESISTENCIA DE LOS BOMBEROS Y BOMBERAS FORESTALES DE LA COMUNIDAD DE MADRID














