Bomberos forestales, convenio digno ¡ya!

 

Como se acercan fechas delicadas, en las que todas pensamos un poco más en las cosas que realmente importan, quería mostrar aquí todo mi apoyo y mi máximo respeto a mis compañeros y compañeras, los bomberos y bomberas forestales en la Comunidad de Madrid, y especialmente en los días que se acercan, extenderlo a sus familias.

Porque cuando las cámaras se van, la realidad se queda:

5 meses de huelga indefinida, aguantando juntos y en pie gracias a la caja de resistencia y recordándonos que se juegan la vida, especialmente en su protección de nuestro mundo rural y nuestra biodiversidad (el cambio climático no tiene piedad con nadie) por 1300 euros al mes.

Recordándonos también la importancia de los servicios públicos dignos y con condiciones justas que garanticen la protección de la vida a lo largo y ancho del territorio, así como advirtiéndonos sobre la pérdida ingente de Fondos Europeos que está suponiendo para las comunidades autónomas en nuestro país el abandono de las labores de prevención por hectárea.

Recordándonos que no hay sostenibilidad empresarial ni responsabilidad social corporativa sin derechos laborales como bien reconoce el Pacto Mundial de Naciones Unidas y que el ODS 8 de empleo decente está en el centro de la Agenda 2030.

Este 11 de diciembre vuelven a recordarnos el significado real de poner en el centro la vida:

ante empresas con beneficios que no dejan de crecer y cuyos accionistas son entidades públicas y ante clientes públicos que niegan los inviernos para abaratar las primaveras, lo primero será siempre la dignidad y la protección de quienes hacen esos beneficios posibles: las personas trabajadoras.

De modo que toda mi solidaridad. Pero también la tuya.

 

CAJA DE RESISTENCIA DE LOS BOMBEROS Y BOMBERAS FORESTALES DE LA COMUNIDAD DE MADRID

 

Recomendaciones sobre las políticas de género en el mundo rural

 

 

(La imagen es una obra de la serie Fenómenas do Rural de Yoseba MP)

 

Como de Somosierra a Aranjuez vengo por toda la orilla…no me había dado cuenta de que ya andaba libre y alegre por los mundos digitales el Cuaderno de Trabajo:

 

Recomendaciones sobre las políticas de género en el mundo rural

 

que escribí en el 2024 para REDS-SDSN Spain con el apoyo de FADEMUR y que fue financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Como estas 10 recomendaciones para ruralizar ¡desde la alegría! las políticas de igualdad en España (o donde tú quieras) quizá puedan serte útiles o servirle de excusa para un café con pastas-tertulia (chocolatada-tertulia, paellada-tertulia…) especialmente ahora a andaluzas, castellanas y leonesas y extremeñas, yo lo siembro por aquí y que a través de vosotras florezca lo que quiera.

#WeMakeTomorrow

Aprovechando que en España estamos todas redactando nuestras aportaciones para dar forma al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática y buscando, como siempre, que nuestro bosque sea local pero planetario, construya el futuro y reconozca el papel de la creación y la cultura como aliadas fundamentales en la acción climática, de cara a la COP30 pero no sólo, quería compartir por aquí la campaña global We Make Tomorrow.

Aunando los esfuerzos de diferentes redes culturales internacionales y tratando de llevar al centro del debate sobre la acción climática el papel que juegan las comunidades y conocimientos locales, la protección de la memoria vinculada al patrimonio natural y cultural, llena de acciones preventivas frente a la emergencia climática, así como subrayando una vez más la capacidad transformadora de las artes y la cultura y su potencial para generar cambios sistémicos e impulsar nuevos imaginarios basados en la reciprocidad y el reconocimiento de la interdependencia con nuestros ecosistemas, la campaña global We Make Tomorrow está abierta a nuevas adhesiones y apoyos.

Tanto por si te sirve para redactar tus aportaciones al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática en España, como si lo que buscas es sumarte a la campaña global y unir tu aspiración a un deseo colectivo planetario, dejo el enlace por aquí por si te resulta útil:

#WEMAKETOMORROW

Protege tu ternura y la de los demás, cuídate.

 

Gender and Biodiversity Champions, UN Biodiversity

 

Como hay pocas cosas en el mundo que me provoquen más sentido de la responsabilidad y alegría que ¡proteger la vida! o lo que es lo mismo, una campaña feminista a nivel mundial, me siento muy feliz (especialmente por la fuerza y el talento de mis compañeras) de haber podido participar en la campaña ¡planetaria! Gender and Biodiversity Champions promovida por el Caucus de Género de UN Biodiversity 

 

 

Por si sientes curiosidad, te dejo ver por aquí los vídeos de la campaña, recordando que lo más importante es que pongamos en el centro estratégicamente, con inteligencia y AHORA el debido cumplimiento del PLAN DE ACCIÓN DE GÉNERO en el marco mundial de la diversidad biológica.

 

 

En cuanto os despistáis, las tejedoras os envolvemos en bosque. Por todo el planeta. Cada día.

 

Justicia ecológica y derechos de la naturaleza

 

Como hace unas semanas me hizo muy feliz escuchar a Teresa Vicente en la presentación de su nuevo libro “Justicia ecológica y derechos de la Naturaleza”, quería dejar un mínimo eco de toda su fuerza e inspiración en el jardín de mi casa, aquí.

¿Qué dice de nosotros como sociedad que las empresas tengan personalidad jurídica y la Naturaleza no la tenga? Desde esta pregunta inicial que lanzaron también investigadoras del grupo Speak4Nature, nos fuimos acercando, como también lo hace su nuevo libro, a los procesos por los cuales en varios lugares del mundo se ha conseguido dotar de personalidad jurídica a determinados ecosistemas, movilizando también a las Naciones Unidas que han identificado en estos procesos un camino de futuro a recorrer, tal y como ha sido el caso pionero a nivel europeo de la protección del Mar Menor.

Partiendo del realismo radical que reconoce en el actual sistema económico “la degradación ecológica del planeta y de la desposesión territorial, económica y cultural de la mayor parte de la humanidad”, se va desgranando el camino que ya estamos recorriendo a nivel global para conquistar una nueva generación de derechos, tal y como han sido los derechos de los pueblos indígenas y los derechos de la Naturaleza que van abriéndose paso, despacio pero sin pausa, a nivel global.

Como comenta Teresa Vicente en la introducción de su libro:

 

“Tenemos que detener nuestra carrera hacia adelante y poner límites a un modelo de desarrollo que es la causa de la degradación ecológica y nos lleva al suicidio colectivo. La prioridad debe ser la preservación de los ecosistemas, porque en ellos se dan las interacciones entre todas las formas de vida; en segundo lugar, la preservación de la especie humana y sus derechos: y, en tercer lugar, la construcción de un modelo económico que posibilite el desarrollo de todas las formas de vida en la Tierra.”

 

Desde el convencimiento de que ha llegado el momento para un cambio de paradigma, que reconozca la unión del ser humano con la Naturaleza y la interdependencia con ella, la tarea generacional que tenemos por delante es proyectar esta ¡realidad! en los ámbitos de la economía, el derecho y la política. Se hace urgente entonces también un cambio cultural de raíz que sustente este cambio de visión y que amplíe el marco tradicional de la ciudadanía hacia la ciudadanía ecológica, consciente de la justicia intergeneracional, “nuestros actos de hoy tienen consecuencias sobre el mañana”.

Poner en valor a la Naturaleza en sí misma y por su valor intrínseco supondría “abandonar paulatinamente la concepción antropocéntrica del Derecho hacia una concepción ecocéntrica, que amplía el ámbito jurídico para incluir al ecosistema del cual forma parte el ser humano”.

Tras los capítulos dedicados a la Justicia Ecológica y su interrelación con el derecho, la economía y la política, así como al capítulo dedicado a los derechos de la Naturaleza desde la filosofía del derecho, Teresa Vicente comparte toda la experiencia desarrollada en el impulso de la iniciativa legislativa popular para la protección del Mar Menor, iluminando posibilidades para otros espacios que estén en procesos de movilización popular para la protección de su territorio.

En mi lectura se han quedado resonando, no obstante, los ejemplos vinculados a Colombia y las posibilidades enmarcadas en el concepto legal de los derechos bioculturales reconocidos en su jurisprudencia, que “unifican los derechos de las comunidades étnicas a los recursos naturales y a la cultura, entendiéndolos integrados e interrelacionados” y cuya defensa podría resultar tan interesante en el contexto español para determinadas luchas contra fenómenos extractivistas, especialmente en el rural español.

Dejando estas simples pinceladas de lectura a modo de reconocimiento y gratitud y buscando el diálogo desde otras disciplinas, me quedo con las palabras finales de Teresa Vicente:

 

“El aumento de la magnitud de la crisis ecológica y la declaración de emergencia climática actual es suficiente para mostrar que el siglo XXI necesita una Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza, que se una a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la segunda mitad del siglo XX. Más allá de la visión antropocéntrica actual, ha de avanzarse hacia una visión ecocéntrica de la vida, que reconozca que la Naturaleza es la base de la supervivencia de todas las especies, incluida la especie humana y que tiene sus propios derechos.”

(En un alarde «pitoniso», un día después de la publicación de esta entrada, se hizo público que Teresa Vicente había ganado el Goldman Prize 2024, por lo que le damos la enhorabuena, nos ponemos de pie, aplaudimos y junto a la tierra, lo celebramos. )