Responsabilidad empresarial en materia de derechos culturales

 

(Texto escrito como editorial para la Fundació Interarts, mayo de 2023)

Si prefieres leerlo en catalán, en este enlace, ¡gracias!

 

Aprovechando la próxima presidencia española del Consejo de la Unión Europea y la celebración de la próxima Cumbre UE-CELAC durante el mes de julio, sería un buen momento para plantearnos tanto desde las políticas culturales como desde el mundo de la cooperación qué papel queremos desempeñar en el despliegue eficaz de la agenda de trabajo sobre empresas y derechos humanos en este marco multilateral.

Desde el Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, especialmente a través del mandato de sus procedimientos especiales en materia de derechos culturales, derecho al desarrollo y el grupo de trabajo especializado en Empresas y Derechos Humanos, se están articulando desde hace tiempo procesos de diálogo multiactor y con la sociedad civil que tratan de incidir sobre el impulso de legislaciones nacionales más eficaces con regímenes de diligencia debida obligatoria en materia de derechos humanos.

Más allá de la difusión y la aplicación efectiva de los Principios Rectores de las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quizá haya llegado el momento de plantearnos desde las políticas culturales, especialmente desde Europa y mayoritariamente las vinculadas al desarrollo, cómo podemos contribuir a la renovación de dichos Principios para incorporar una nueva sensibilidad hacia la dimensión cultural del desarrollo, un mayor protagonismo de la protección de los derechos culturales frente a la acción empresarial, así como una implementación de la perspectiva de género más eficaz al incorporar una mirada interseccional tanto en los procesos de consulta previa como en las acciones de reparación empresarial efectiva.

Si bien las acciones de incidencia a favor del impulso de una Ley de Debida Diligencia en España cuentan ya con un largo recorrido de negociación, una sólida propuesta técnica y han logrado aglutinar a gran parte de la sociedad civil vinculada a la temática bajo el paraguas de la Plataforma por Empresas Responsables, no es menos cierto que el sector de las políticas culturales en general y de la cooperación cultural en particular no ha tenido un papel protagonista ni ha formado parte del llamamiento a la acción ante la ausencia de un marco legislativo en materia de derechos humanos y medioambientales de nuestra acción empresarial como país en el exterior. Tampoco la protección de los derechos culturales está siendo un eje de atención o movilización en el impulso de la Ley, lo que supone un vacío especialmente relevante y potencialmente lesivo en el marco de las relaciones comerciales y de inversión entre la Unión Europea y América Latina. Existe ya casuística y documentación suficiente sobre procesos de vulneración de los derechos culturales de los pueblos indígenas, los derechos lingüísticos de las comunidades en procesos de consulta previa o reparación, así como situaciones de expolio cultural realizadas por empresas transnacionales europeas, como para estar en alerta ante el olvido o minimización de esta dimensión específica de los derechos humanos.

Las últimas aportaciones realizadas tanto por Interarts como Fundación, así como por miembros de su equipo a los Informes del Alto Comisionado de Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos, “Derechos culturales y desarrollo sostenible”, “Gobernanza del desarrollo y derechos culturales” así como el reciente informe sobre “Instituciones financieras de desarrollo y derechos humanos”, están tratando de superar el actual vacío existente en la identificación, medición y protección de los impactos de la acción empresarial vinculada al desarrollo sobre los derechos culturales así como promoviendo la creación de nuevas capacidades en el ecosistema de la medición y la inversión de impacto para el desarrollo de una nueva mirada más sensible a la dimensión cultural de los derechos humanos.

Esperemos, por tanto, que el marco propicio de la próxima Cumbre UE-CELAC sea definitivo para la adopción del enfoque basado en derechos humanos en toda la actividad empresarial y de inversión, que la dimensión de los derechos culturales esté presente en el diálogo multilateral y que el compromiso español con la legislación de Debida Diligencia en materia ambiental y de derechos humanos encuentre en este escenario su oportunidad para mostrarse al mundo. Así lo esperamos.

 

Estefanía Rodero, vocal del Patronato de la Fundación Interarts

 

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  1. Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, Naciones Unidas.
  2. Plataforma por Empresas Responsables.
  3. A/77/290 Development and cultural rights: the principles
  4. Call for inputs for the Working Group’s report on development finance institutions and human rights

Derechos culturales para un mundo rural vivo

Derechos culturales para un mundo rural vivo

 

 

Como es un privilegio haber tenido la oportunidad de compartir reflexión este mes en forma de editorial para la Fundación Interarts, dejo por aquí el enlace al mismo por si generamos conversación España-América Latina y ponemos en el centro del diálogo el papel que pueden desempeñar las políticas culturales para la protección de los derechos humanos y la construcción de horizontes de futuro para un mundo rural vivo a nivel internacional. ¡Hagamos que llueva!

 

DERECHOS CULTURALES PARA UN MUNDO RURAL VIVO

Estefanía Rodero

“La pluja ve de llocs y sap coses.”

Canto jo i la muntanya balla, Irene Solà

Teniendo en cuenta el clima internacional que propicia este 2022, año clave en el que cada una de nosotras está aportando como puede su pequeño grano de arena para lograr un cambio de paradigma en las políticas culturales, que pongan de una vez a las personas en el centro, y que tendrá como punto álgido, entre otras citas importantes, la celebración del Mondiacult en México a finales de septiembre; y celebrando también que el avance legislativo en materia de derechos culturales -sin duda propiciado por el impulso y la reivindicación constantes del municipalismo y las culturas comunitarias y artes inclusivas- va propagándose silenciosa y tenazmente por todo el país, no podemos dejar pasar por alto la oportunidad de ampliar esta conversación y clima efervescente de intercambio hacia nuestro mundo rural, que no puede quedarse atrás ni sentirse fuera.

Junto a las temáticas comunes que sin duda comparten las propuestas para la protección de los derechos culturales en nuestras ciudades, será muy interesante abrir los brazos a las problemáticas específicas que afrontan nuestros territorios. Así, desde los conocimientos locales y en diálogo fecundo con diversas aproximaciones técnicas, será un reto de futuro plantearnos ejes más amplios de actuación:

  • ¿qué cambios tendremos que articular en nuestras políticas de patrimonio, por ejemplo, para que la protección de la memoria biocultural sea transversal y eficaz y el cúmulo de conocimiento vinculado al trabajo de la tierra se considere como lo que es, nuestra herencia?
  • ¿qué supondría socializar y democratizar las políticas vinculadas al paisaje cultural, más allá de las dimensiones habituales relacionadas con el turismo, haciendo emerger la presión que sufre su protección ante el modelo agroindustrial neoliberal?; ¿qué supondría escuchar, quizá, propuestas como la presentada recientemente por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza para abrir nuestras políticas de paisaje cultural a sus dimensiones interculturales, incluyentes y afectivas?
  • ¿cómo vamos a integrar, sin duda a través de un serio diálogo y una buena articulación rural-urbana, medidas más eficaces para la protección del expolio y mercado negro de arte y patrimonio rural que sobrevuela como un buitre tenaz sobre nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a crear el ¡monumento y homenaje! que merecen especialmente las mujeres mayores rurales como grandes custodias y guardianas de nuestro patrimonio? ¿Vamos a reconocerlas como lo que son, defensoras activas de nuestros derechos culturales? ¿O vamos a seguir excluyéndolas por ceguera como fuente de conocimiento transformador y radical para el presente?
  • ¿podemos permitirnos no crear comisiones técnicas reales y eficaces para el debido seguimiento de la devolución de los bienes inmatriculados en nuestros pueblos? Interpelando a toda la institucionalidad cultural que actúa sobre el territorio rural, ¿de verdad no vamos a apoyar a nuestros gobiernos locales, especialmente los más pequeños, en esta ardua labor administrativa y vamos a dejar pasar por alto lo conseguido por el impulso de la sociedad civil como nos muestra la Coordinadora Recuperando?
  • ¿verdad que podríamos soñar diálogos y encuentros bibliotecarios rurales ¡que tomasen la ciudad! y que apoyándose en el poder del libro liderasen la creación de nuevos imaginarios de respeto y reciprocidad rural-urbana?
  • Por favor, compañeras mías de sector, ¿podría alguien explicarnos por qué aún no existe a estas alturas en la Red Rural Nacional un grupo de trabajo especializado en cultura que tenga como objetivo incorporar con toda la fuerza en la agenda política, ¡al menos! alguno de estos temas? ¿Sería necesario explicar que el momento para impulsarlo, sobran los motivos y la urgencia, es AHORA?

 

Estoy convencida de que el sector de las políticas culturales va a lograr reivindicar su importancia y su protagonismo a la hora de crear nuevos modelos más justos de relación rural-urbana, sabiendo como sabe que la agenda rural es también una poderosa agenda internacional y que para los avances legislativos en materia de derechos culturales puede ser especialmente fecunda en el diálogo entre España y América Latina. Desde la conquista ¡para todas! de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales está protagonizando avances clave también para las políticas culturales como es el proceso en la ONU para el logro de un Tratado Vinculante para empresas transnacionales en materia de derechos humanos del que el sector cultural en España no puede seguir desentendiéndose, sintiéndose al margen y no interpelado quedándose fuera.

 

De modo que ilusionándonos juntas por la justa tarea, como escribe Irene Solà sabiendo que la lluvia viene de sitios y sabe cosas, os invoco danzando como a las gotas de lluvia y ¡hagamos que llueva!

 

1.- Revista Biodiversidad, La memoria biocultural, Victor M.Toledo y Narciso Barrera-Bassols

2.- IUCN Publications, Cultural and spiritual significance of nature

3.- Coordinadora estatal para la recuperación del patrimonio inmatriculado por la Iglesia

4.- Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales.

5.- Stop Corporate Impunity