#ActForCulture: adhesión a la petición de CAE para las elecciones europeas 2019

 

Desde este espacio (y desde la vida entera) nos adherimos a la campaña promovida por Culture Action Europe llamando a la movilización del sector cultural en las decisivas elecciones europeas del mes de mayo, apelando a la responsabilidad profesional colectiva del sector cultural europeo para poner en el centro del debate político la defensa de los derechos culturales y la diversidad cultural y la protección de los derechos humanos en Europa frente a los discursos del odio. Nos hacemos eco de su manifiesto por si alguien más quiere sumarse (los materiales de la campaña pueden descargarse aquí):

 

 

PETICIÓN DE CAE PARA LAS ELECCIONES EUROPEAS 2019

 

Innovación social

(Todas las imágenes son obra de JR)

 

“Para que el amor se convierta en un fenómeno social y no en una excepción individualista y marginal, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales (…) El principio sobre el que se basa la sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles”

(Erich Fromm)

Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

 

Hace unas semanas, preparando una formación en emprendimiento social para mujeres, me paraba a pensar en los ciclos de cooptación de determinadas palabras. Enredada en otros temas caí en la cuenta de que ya nadie a mi alrededor desde hacía años había vuelto a nombrar o a hablar de innovación social, desconozco si por la vía de la prudencia ideológico-lingüística o por el desbordamiento propio del término que reconoce posibilidades de agencia transformadora mucho más allá de los cauces partidarios. Lo cierto es que se afianzó en mí el deseo, no sólo de reconquistar el término, sino de que las mujeres lideremos el sector de la innovación social en España (como ya venimos haciendo, por otra parte) conscientes de la importancia que esta invitación a la innovación tiene para nuestras democracias en el momento actual (me animó a escribir esta entrada la nueva convocatoria del CCCB del Premio Internacional de Innovación cultural)

Como se ha venido recogiendo en algunas de las publicaciones más recientes para la clarificación del término y su uso tanto en el Tercer Sector como en el ámbito cultural, la innovación social busca no sólo reconocer y tratar una necesidad social, resolver un problema socialmente relevante sino crear nuevos modelos de relación que aumenten la capacidad de decisión y acción de individuos y comunidades. El hecho, nada inocente, de que hayamos terminado por identificar innovación con tecnología, ha eclipsado las múltiples posibilidades que abre la innovación social que pone el foco tanto en ideas, productos, servicios, procesos, estructuras, organizaciones, comportamientos, prácticas…

Si reconocía la importancia que tiene para nuestras democracias en estos momentos retomar el impulso de la innovación social se debía en gran parte al hecho de que: a) la incorporación de sus propuestas a la agenda política y legislativa es consustancial al sector; b) los procesos de escalabilidad de las soluciones a problemas sociales desde el nivel micro hasta el nivel de política pública también son propios de este campo (¿a nivel estatal se está hablando y visibilizando demasiado poco el trabajo ingente recogido en propuestas referentes como PRESURA 2018 o soy yo, la territorialmente susceptible?); c) si no se orienta al bien común, no es innovación social; d) si no incorpora procesos participativos, colaborativos en los que intervengan los diferentes colectivos afectados, no es innovación social; e) implica mejoras cuantificables respecto a soluciones previas, en términos de eficacia, eficiencia o sostenibilidad; f) transforma comportamientos y prácticas sociales y cotidianas en distintos niveles.

 

 

El hecho de volver a poner en el centro la intencionalidad de provocar cambios y la capacidad colectiva de plantear acciones planificadas y coordinadas para lograrlos, no sólo desde estructuras de partido, no sólo desde los movimientos sociales, sino desde la mayor apertura posible de agencia para la capacidad transformadora que seamos capaces de lograr, me parece decisiva en estos momentos de repliegue a la obediencia.

 

Si sabemos que la innovación social tiende a multiplicarse en determinadas condiciones:

  • A través de la combinación de roles y recursos ya existentes más que de la creación de elementos novedosos en sí.
  • En la superación y amalgama de fronteras organizacionales, sectoriales, disciplinares.
  • En el “roce” de individuos y grupos que previamente se mantenían aislados entre sí, que “no tenían inicialmente nada que ver”

¿qué podríamos crear (más allá de los urbanísimos makerspace…por favor) que pudiese consolidar estos espacios deliberativos enfocados al bien común y no a la polarización debilitante?

En las apuestas por la aplicación de la innovación social a nivel territorial que ha puesto el foco una vez más sobre el hecho de que no puede darse ningún proceso innovador al margen de su contexto cultural, como el caso de Soria que hemos enlazado antes, así como a las que ponen el foco en los procesos de aprendizaje colectivo y el impulso de la innovación pública sigue latiendo la búsqueda de cambios sistémicos que no puede, por muy políticamente melancólicos que nos hayamos puesto, ser desechada sin más.

 

 

Como nos enseñaron los procesos desarrollados por la Plataforma de Escucha Comunitaria de Montreal, si nos detenemos con seriedad a analizar la dimensión cultural de los procesos de innovación social, tratando de desentrañar los valores y creencias compartidos sobre los que se sustenta así como las narrativas de autodefinición en las que se basa o que pretende transformar, en algún momento del proceso tendremos que detenernos DE NUEVO conjuntamente a hablar de:

  • ¿cuáles son las historias que estamos contando sobre nosotras mismas?
  • ¿hacia dónde camina nuestra comunidad, ciudad, sociedad, país?
  • ¿dónde están nuestras potencialidades y retos?
  • ¿cuáles son las relaciones de poder en este espacio?
  • ¿qué queremos hacer conjuntamente?

Por tanto, incorporar a las políticas de impulso de la innovación social la construcción de narrativas de transformación social enfocadas al bien común, no es precisamente un asunto menor en los tiempos que corren.

Planteo esta mínima sugerencia mientras sigo recorriendo el camino. Mujeres al frente de la innovación social en España. Mantengo este horizonte cerca. Suena la canción de Anoushka Shantar. Baila dentro de mí, la vida baila.